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Secuelas de una inundación histórica

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Lexington, Carolina del Sur (WLTX) – Ya han pasado siete meses desde aquel día de la inundación histórica. Aún recuerdo ver como el agua arrasaba las casas móviles de las familias que se encontraban en el parqueadero “Victorian Lakes”. La devastación fue tan grande, que la gente aún se está mudando, recuperando y otros reconstituyendo sus humildes hogares.

Ese día, muchas personas perdieron su casa totalmente. Entre ellas, Steven Hughes. “Les pregunté si tenían que salir o si era algo voluntario, y me dijeron que tenían que evacuar inmediatamente”, recordó Hughes durante una entrevista.

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A su vecina, María de los Ángeles, le dijeron que empacara una bolsa con sus pertenencias por si acaso también tuviera que salir y dejar su casa, junto a sus pequeñitos. “Preparé mis papeles, mi hija, mi hijo y tal vez un cambio de ropa”, dijo María.

También la suerte le jugó una mala pasada a Nelmhi Hernández, una mujer hispana que sufrió la caída de un árbol de su casa, perforando el techo de la vivienda completamente.

A pesar de todo esto, los tres se consideran muy bendecidos por poder estar hoy contando esta historia y dicen que están listos para abrir un nuevo capítulo en sus vidas.

Steven se tuvo que mudar cuatro veces en solo semanas, antes de finalmente llegar a un hogar permanente. Recibió ayuda de la organización sin fines de lucro, “Lexington Interfaith Community Services”.

“Mi hijo, está muy asustado” dijo María. “En las noches me dice, ¿mamá, mamá estamos bien? Y yo le contesto, sí ya te puedes dormir”. Aparte de tener que arreglar su casa aquí y allá, María ha tenido que enfrentar los temores que perduran en la memoria de sus niños.

Ellos pagaron su depósito y el alquiler del primer mes. Se ofrecieron a pagar su factura de energía pero les dijo que no, “porque no me gusta pedir algo si yo no lo necesito”, dijo Hughes.

Pero él dice que no es feliz allí. “Prefiero estar viviendo en mi casa de Victorian Lakes”, dijo Hughes. Mientras que él visita la oficina constantemente para ver cuándo puede volver, otros se quedaron pero siguen recuperándose, dice María De Los Ángeles.

“El vió todo y cuando llegó la policía y tocaron la puerta para asegurarse que estuviéramos listos para cualquier cosa, él lo vio todo”. Nelmhi Hernández y su familia están luchando con temores propios y la reconstrucción de su casa dañada. “Vamos despacio porque el dinero, pos no hay” dijo Nelmhi. “O hay que pagar biles o hay que pagar la renta”.

“Mi hijo, está muy asustado” dijo María. “En las noches me dice, ¿mamá, mamá estamos bien? Y yo le contesto, sí ya te puedes dormir”. Aparte de tener que arreglar su casa aquí y allá, María ha tenido que enfrentar los temores que perduran en la memoria de sus niños.

“El vió todo y cuando llegó la policía y tocaron la puerta para asegurarse que estuviéramos listos para cualquier cosa, él lo vio todo”. Nelmhi Hernández y su familia están luchando con temores propios y la reconstrucción de su casa dañada. “Vamos despacio porque el dinero, pos no hay” dijo Nelmhi. “O hay que pagar biles o hay que pagar la renta”.

Luego de que el árbol cayera en su techo y lo dañara, el moho comenzó a crecer justamente en esa misma área. Esperan terminar todo el trabajo pronto ya que Nelmhi está embarazada y quieren que todo esté listo antes de la llegada del bebé.

A tan solo algunas puertas de la casa de Nelmhi se pueden ver las demás viviendas que actualmente se están arreglando para volver a vender. Esos hogares se encuentran sostenidos sobre pilares de seis pies.

Una de esas casas pertenecía a Steven, que aún después de muchos meses sigue esperando con ansias poder comprarla nuevamente.

En la zona más dañada por la inundación, Victorian Lakes Mobile Home Park tenía doce casas, ocho de ellas fueron declaradas pérdida total y les tocó el final menos agradable; fueron demolidas. Las otras cuatro restantes están siendo remodeladas para su reúso.

Amanda Brayboy es la gerente de la propiedad y dice que hasta a ella misma le daría pavor vivir seis pies en el aire. Le pregunté si era prudente poner las viviendas en una zona de la inundación y nos dijo, “espero que sí, con tal de que ya no se vuelva a inundar”.

Esa misma mañana en la que visitamos las trailas, pudimos ver como una de las estructuras que según estaba arreglada, ya había cedido y se había terminado de caer. “La ciudad de Lexington tiene que salir y aprobar, si no se aprueba no las vamos a vender”, respondió Brayboy.

Amanda y María dicen que nunca nada ha sido tan difícil como esta recuperación de las inundación. “Dios nos ama porque es un desastre terrible y todavía estamos aquí”, dijo María.

Amanda y María dicen que nunca nada ha sido tan difícil como esta recuperación de las inundaciones. “Dios nos ama porque es un desastre terrible y todavía estamos aquí”, dijo María.

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