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El Gigante Despierto

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El Gigante Despierto

Durante mucho tiempo, el voto latino fue conocido como “El Gigante Dormido”. Este nombre se le asignó porque que se le consideraba como un ente de enorme capacidad pero que no jugaba un papel importante en las elecciones. Se decía que “los Latinos marchan, pero no votan”, para reflejar la idea de que la comunidad hispana salía a las calles a hacer reclamos pero que fallaban en el momento de salir a las urnas.

Todo eso cambió en las dos últimas elecciones presidenciales. El voto Latino fue fundamental para la elección y reelección de Barack Obama en el 2012 y 2016 (Todavía nos la debes, Obama). Y es que el voto latino es en verdad un gigante en continuo crecimiento. Se estima que hay un total de 27.3 millones de  latinos que son elegibles para votar. Del 2008 al 2016, el número de latinos que pueden votar ha crecido un 40%. Además, se estima que el número de latinos que asistirá a las urnas para votar este año será 16% mayor que lo que fue en el 2012.

Del 2008 al 2016, el número de latinos que pueden votar ha crecido un 40%. Además, se estima que el número de latinos que asistirá a las urnas para votar este año será 16% mayor que lo que fue en el 2012.

El crecimiento se produce debido a varias razones. Cada 30 segundos, un latino cumple 18 años. Si, lo leyó usted bien, cada 30 segundos. Eso significa 66,000 cada mes, o 800,000 al año. De todos esos latinos, el 93% son nacidos en los Estados Unidos, o sea que pueden votar. Además, del 2008 al 2016, 2.2 millones de inmigrantes latinos consiguieron su ciudadanía. Y, durante el mismo periodo de tiempo, 227,000 personas de Puerto Rico se mudaron de la isla hacia los Estados Unidos.

Pero, más allá de la importancia del número de votantes, también hay factores económicos que demuestran la fortaleza de la comunidad latina. El poder de compra latino está estimado en 1.5 billones de dólares. Desde 1980, ese poder ha crecido 70 por cierto más rápido que el poder de compra de la comunidad americana en general. Igualmente, del 2007 al 2012, la creación de nuevos negocios latinos creció 47% mientras que en el resto de la población disminuyó en 2%. Además, los consumidores latinos se han convertido en el factor más importante de crecimiento en una gran variedad de categorías de consumo. Por ejemplo, del 2012 al 2015, los hogares latinos representaron el 40% del crecimiento en compras de equipos electrodomésticos. Y del 2005 al 2015, el crecimiento en el uso de tarjetas de crédito por parte de los latinos creció 11 veces más rápido que en el resto de la comunidad americana.

Desde 1980, ese poder ha crecido 70 por cierto más rápido que el poder de compra de la comunidad americana en general.

Dicho en pocas palabras, en verdad somos un gigante en crecimiento. Hay muchos factores que afectan nuestra decisión de voto. Como ciudadanos, nos interesa ver presupuestos federales justos, mejoramiento en los salarios y las condiciones laborales, seguridad en nuestras comunidades, oportunidades para pequeños negocios, buena educación para nuestros hijos,  mejoras al acceso a servicios financieros y protección a consumidores, acceso al cuidado de la salud a precio razonable, y muchos otras cosas que afectan nuestra vida de forma económica y social.

Sin embargo, el tema migratorio es quizás el que está más cerca de nuestros corazones.  Todos tenemos a un familiar, amigo, compañero de trabajo o de iglesia, que es un inmigrante reciente y que ve con preocupación la retórica anti-inmigrante que se utiliza en esta elección presidencial. Claro que ponemos atención a lo que se está diciendo y claro que nos duele ver cuando alguno de los candidatos promueve el miedo y la discriminación hacia los inmigrantes como bandera de acción política.

Debemos decirlo claro y sin equivocaciones: el gigante latino ha despertado. Está activo a nivel nacional, estatal y local. Diciéndole a todo el mundo que llegó el momento de participar. Ya no basta solo con nuestro voto, ahora hay que convencer a nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo y conocidos para que voten también. Es una elección que define el curso de nuestra nación; de una plataforma política que honra nuestra tradición de inmigrantes a la otra que nos acusa de ser criminales, violadores y traficantes de droga.

Debemos decirlo claro y sin equivocaciones: el gigante latino ha despertado. Está activo a nivel nacional, estatal y local. Diciéndole a todo el mundo que llegó el momento de participar.

Nuestro movimiento va de puerta en puerta y de Facebook a Twitter. Convenciendo a jóvenes y a viejos, a las amas de casa y padres de familia, a los religiosos y a los que juegan futbol en los domingos, a los que hablan español y a los que no también, a los que acaban de llegar y a los que han vivido aquí toda su vida, a los que son minoría y a los que siempre han sido mayoría. Es un movimiento en defensa de los derechos civiles de todos los residentes de este país. De todos. Sin importar raza, religión, color de la piel, preferencia sexual, edad o discapacidad mental. Es un movimiento de acción nacional que va a demostrar, de una vez por todas, lo que ya se sabe: el camino hacia la Casa Blanca pasa por medio de las casas de la comunidad latina. El gigante ha despertado… y está a punto de agarrar a bofetadas a un racista, xenófobo y misógino que pensó que podía ser presidente de los Estados Unidos.   

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