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Bailando bajo la lluvia

El cielo comenzó a pintarse de gris y las nubes avanzaban como si hicieran una carrera entre ellas. De pronto, el cielo que hacía unos minutos estaba despejado y azul, se veía envuelto en una manta oscura, triste y deprimente. Una lluvia.

Lo acompañaba el estruendo de los truenos y las luces de los temibles relámpagos, amenazando con una terrible tormenta.

En pocos minutos empieza una violenta lluvia, casi brutal diría yo. Pareciera que esas nubes que antes jugueteaban, ahora compiten por ver quién hace el mayor ruido y cuál vierte más agua sobre la tierra.

[Lluvia de meteoros durante el fin de semana, se podrá disfrutar en Norteamérica ]

El escenario puede ser un tanto atemorizante, especialmente cuando no sabes cuánto tiempo durará esa tempestad. Menos aún cuando no se han tomado las medidas de seguridad para pasar una tormenta como esa.

A nosotros nos preocupa los daños irreparables que podría causar tan sólo un corto período de mal tiempo, en cambio para un niño la lluvia es una oportunidad, sí, la oportunidad de vivir una experiencia fuera de lo común.

Pero claro, esto es desde el punto de vista de una persona adulta porque un niño lo ve de manera muy diferente.

A nosotros nos preocupa los daños irreparables que podría causar tan sólo un corto período de mal tiempo, en cambio para un niño la lluvia es una oportunidad, sí, la oportunidad de vivir una experiencia fuera de lo común.

El sonido de los truenos se vuelven tan emocionantes que hacen desbordar la adrenalina en sus pequeños cuerpecitos y hacen que su corazón palpite más rápido.

Y para aquellos atrevidos y valientes, una tormenta de lluvia es el momento perfecto para salir a jugar. Lo ven como un regalo del cielo.

El sonido de los truenos se vuelven tan emocionantes que hacen desbordar la adrenalina en sus pequeños cuerpecitos y hacen que su corazón palpite más rápido.

RECUERDOS DE NIÑOS

¿Alguna vez te atreviste a desafiarte a jugar en la calle o en el patio de tu casa, en medio de la lluvia o una temible tormenta?

Yo recuerdo haberlo hecho en más de una ocasión mientras mi madre se quedaba dentro, con cara de preocupación. Y debo decir que la experiencia fue ¡maravillosa! Sentí cómo vibraba el suelo bajo mis pies, al compás de cada trueno.

¿Te parece loca la idea? Pues yo me atreví y cuando mis hijos eran pequeños, también vivieron esa hermosa experiencia.

Recuerdo que salieron a jugar en medio de la tormenta. Entonces era yo la que los veía detrás de la ventana. Era divertido mirarlos gritar de emoción y correr con los brazos abierto sintiéndose tan libres.

Los ví empaparse bajo la lluvia y brincar sobre los charcos. Mi hijo mayor se sentía un súper héroe desafiando el temporal, mientras mi hija pequeña disfrutaba tanto de la lluvia que le podías ver bailar en medio de ella.

Eso sucedió, porque ellos no veían a través de mis ojos. Ellos veían lo que sus ojos querían ver.

He pensado que ojalá fuéramos como niños otra vez para ver que cuando una tempestad se aproxima a nuestras vidas, no es más que un corto período de mal tiempo. Sí, eso, sólo un corto período de mal tiempo. Sería grandioso poder ver ese mal tiempo como los niños ven a la tormenta.

He pensado que ojalá fuéramos como niños otra vez para ver que cuando una tempestad se aproxima a nuestras vidas, no es más que un corto período de mal tiempo. Sí, eso, sólo un corto período de mal tiempo. Sería grandioso poder ver ese mal tiempo como los niños ven a la tormenta.

Además, que como mujeres pudiéramos ver que una situación de crisis no es más que una oportunidad desafiante para experimentar y encontrar a la súper mujer que habita dentro de nosotras. Que comprendieramos a través de la tormenta interna que nos causan los problemas, que todo será “temporal”.

QUE NO TE ASUSTEN LOS TRUENOS NI RELÁMPAGOS

Debemos convencernos de que los problemas no nacieron con nosotros y por lo tanto no tienen que acabar con nuestras vidas.

Así es que después de todo hay buenas noticias; las tormentas no duran para siempre. Esos relámpagos y truenos que parecen furiosos, que quizás te asustan y hacen que se te mueva el piso, no son más que llamadas de atención desde el cielo a nuestros débiles oídos que a veces se ensordecen por la rutina. Además, sirven para hacer palpitar con más fuerza nuestros cansados y débiles corazones, para sentir que todavía estamos vivas.

De ahora en adelante cuando veas que tu cielo se nubla y que la tormenta está por llegar prepárate a desafiarla. Y mientras cae la intensa lluvia sobre ti, aprende a disfrutar de la experiencia.

De ahora en adelante cuando veas que tu cielo se nubla y que la tormenta está por llegar prepárate a desafiarla. Y mientras cae la intensa lluvia sobre ti, aprende a disfrutar de la experiencia.

Total, de cualquier manera el miedo era a mojarte ¿no? Pues ya que llueve a cántaros mójate, brinca en los charcos y recuerda que las tempestades son para disfrutar bailando bajo bajo la lluvia!

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